Nalbandian, el de siempre

Publicado: 14/07/2010 en Tenis

TENIS » COPA DAVIS

El líder de la nueva generación. El cordobés pasó de la euforia por el triunfo ante Rusia en la Davis, a recuperar la tranquilidad en Unquillo. Allí habló con Mundo D sobre su vigencia y sobre el convencimiento de que su tenis da para estar en los primeros planos.

David disfruta en la tranquilidad de su Unquillo natal.

Pasados los festejos en Moscú, David Nalbandian retomó la rutina en Unquillo. Sonriente y relajado, el héroe de la victoria de Copa Davis ante Rusia (3-2) recibe repetidos saludos de su gente en un bar a orillas del arroyo que cruza la ciudad. “No jugaste bien, pero te saludo igual”, le dicen en tono de broma, que él acepta con una sonrisa cómplice.

Este David, de vaquero y campera de cuero, que se muestra accesible y sin excentricidades, es el mismo que aprieta los dientes y se juega por la camiseta argentina en cada cruce de la Davis, para imponer su jerarquía ante rivales de la elite del tenis mundial.

¿La razón? Hoy por hoy, a los 28 años, ha madurado y cada cosa está en su lugar.

“Fui criticado mucho tiempo por mi forma de ser, por mi forma de vivir el tenis y de vivir la vida. Fueron elecciones, y creo que, de a poco, la gente lo fue entendiendo. Obviamente algunos lo pueden compartir o no, pero muchos ahora me dicen: ‘La verdad te felicito, porque no te rompiste la cabeza como otros’”.

Para confirmarlo basta un repaso. La Legión ya no cuenta con Agustín Calleri, Mariano Puerta, Guillermo Cañas, Mariano Zabaleta, Guillermo Coria, Gastón Gaudio entre los top-100. Sin embargo, él sigue ganando y siente que, por su tenis, puede estar en los primeros planos.

“Por ahí me digo que tan mal no elegí porque sigo vigente. Tenísticamente estoy bien; y físicamente, mejor. Eso hizo que la gente se dé cuenta de que no es que no entreno, sino todo lo contrario, entreno cuando tengo que entrenar y disfruto cuando tengo que disfrutar. Lo hace un oficinista, un estudiante o un empresario. Es parte de mi vida”, agrega.

Hoy es el experimentado del equipo argentino. Sus compañeros son Leonardo Mayer, Eduardo Schwank y Horacio Zeballos, todos entre 23 y 25 años.

“Me preguntaron por las diferencias que veía entre esta generación y las anteriores y les dije queantes jugábamos a las cartas y ahora me hacen jugar a la play station. Es una generación muy distinta”, bromea.

Claro que esa generación lo tiene como referente indiscutido, tenga el ranking que tenga. “Lo que me deja tranquilo, es que las generaciones siguen pasando y sigo representando mucho para el país y para los chicos que me piden consejos y me escuchan. Eso es lo importante en la carrera deportiva, permanecer en lo más alto el mayor tiempo posible. Por eso se dice siempre en el tenis que es más fácil llegar que mantenerse”, afirma.

No obstante, su lugar no sólo es cuestión de imagen, sino también de sostener un buen nivel de juego. “Más allá del ranking que me toca tener, por la inactividad, creo que el nivel me permite demostrar que sigo estando entre los de arriba”.

Del éxito al fracaso

Por presencia, carisma y trayectoria, el cordobés impone respeto a sus rivales en cualquier escenario. Sin embargo sabe que la cadena de éxitos alguna vez se cortará, como le pasó a Gastón Gaudio, quien de ser la primera raqueta argentina, su imagen se desmoronó cuando perdió sus dos singles en la serie entre Argentina y España, en Málaga 2003.

“Gracias a Dios, hoy me salen bien las cosas, pero en algún momento la carrera deportiva tira para abajo, y me va a tocar perder. Tengo una trayectoria en la Davis, pero me falta jugar mucho, y de ahora en adelante cada partido se me va a hacer más difícil por el recambio generacional. Así que hoy no debería ser tan ídolo; ni mañana, cuando pierda, ser tan malo”, señala. Pero aclara: “Lo que quiero es que la gente se quede tranquila porque siempre voy a dar lo mejor que tengo. Hoy es suficiente y a lo mejor mañana no lo es, y nos toca perder”.

El circuito, el próximo paso

Fuera de los aplausos cosechados en Moscú, Nalbandian volverá al circuito el próximo 1° de agosto en el ATP de Washington. Actualmente, está 111° del ranking, y una buena gira sobre el cemento norteamericano le permitiría recuperar un lugar más acorde con su nivel de juego. Pero ¿podría volver a ser top-10?

“Si puedo mantenerme día a día en el nivel que mostré el fin de semana, me animo a decir que sí”, asegura.

Claro que no será fácil aspirar a un lugar entre los top-5: “Nadal, Federer, Djokovic y Murray siguen estando un escaloncito arriba del resto. Federer va a volver, es muy bueno, muy bueno. Y de última sólo pierde con ellos. Se va a mantener y no va a retroceder al 50, salvo que se lesione”.

Para el cordobés no son los únicos que tienen un nivel de respeto. “El tenis está muy parejo, los demás están ahí nomás. Lo tenés al sueco (Robin) Soderling y al checo (Tomas) Berdych. Soderling tiene tenis, juega muy bien. A ese nivel lo que hace la diferencia es la cabeza. Todos le pegan bien a la pelota, por eso la diferencia es mínima”, indica.

¿Y la nueva generación? “Pueden estar (Marin) Cilic, Juan Martín (Del Potro), que es de esa camada, (Ernest) Gulbis, que cuando les entren esos ‘palos’ se va a poner difícil. Les falta un poquito pero pintan, y otros son una realidad”, remarca.

–¿En qué sentís la diferencia?

–El único que juega a nuestro ritmo es Murray, que juega más lento, los otros juegan muy rápido y cada vez le pegan más fuerte a la pelota. Cuando nosotros aparecimos, los más grandes sentían que le pegábamos mucho más fuerte a la pelota y ahora me pasa a mí con estos chicos.

David sabe que ha dejado su sello en el circuito. Top-10 entre enero de 2003 a febrero de 2009, fue elegido por la ATP como uno de los mejores jugadores de la década pasada. Pero no se conforma.

“Creo que marqué una época, pero todavía puedo seguir dando más. Lo que hice ya lo hice, pero creo que puedo seguir haciendo cosas importantes”, asegura. Así es él. Un David auténtico.

Francia espera en la Davis

El próximo rival del equipo argentino de Copa Davis será Francia. La serie se disputará en el país galo entre el 17 y 19 de setiembre próximo, y el vencedor se meterá en la final del Grupo Mundial 2010. Será la tercera serie en condición de visitante y, por supuesto, cada vez más cuesta arriba.

“A Francia lo veo muy duro, muy parecido a Rusia con el agravante de que tiene un mejor doble con (Michael) Llodra y con cualquiera que juegue. Es un rival muy duro y complicado”, adelanta. “Ese equipo tiene (Jo) Tsonga, a (Gael) Monfils, a (Gilles) Simon y (Julien) Benneteau, que son muy parejos en el ranking. Los dos partidos de singles serán muy duros, podés ganar o perder. Es igual que nos pasó ante Rusia; tuvimos la suerte de ganar, pero tranquilamente podríamos haber perdido. Y ante Francia también podemos perder por la calidad de jugadores. Es un equipo para respetar”, asegura.

Las chances argentinas estarán depositadas en Nalbandian, ya que Juan Martín del Potro no tiene fecha de regreso a las canchas. Por esta razón es más que probable que el capitán Modesto “Tito” Vázquez vuelva a convocar al mismo equipo. Otra vez el grupo va de punto, pero como ante Rusia, la sorpresa no es imposible.

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